
Angel Sanz Briz, (Zaragoza, 1910) fue destinado en 1939 como encargado de negocios en El Cairo, hasta que en 1943, fue trasladado como secretario a la legación española en Budapest, donde se convirtió en el nuevo Encargado de Negocios asumiendo la representación diplomática española en 1944.
Desde su puesto puso en práctica todo tipo de estratagemas que consiguieron que miles de judíos escaparan de una muerte segura a manos de los nazis.
Como primera medida y valiéndose del decreto promulgado por Primo de Rivera en 1924, en virtud del cual todos los judíos sefardíes que lo solicitasen obtendrían la nacionalidad española y que, dicho sea de paso, había dejado de estar en vigor el 31 de diciembre de 1930- así Sanz-Briz consiguió otorgar pasaporte español a los pocos judíos de origen sefardí que vivían en Budapest, salvándoles así de la deportación.
Como sólo encontró a 45 sefarditas, Sanz-Briz empezó a dedicarse también a judíos asquenazíes (judíos de la Europa central) que eran mayoría en Budapest, extendiendo pasaportes temporales y salvoconductos a todos los judíos de Budapest que se acercaban a la Legación española al correrse la voz por toda la ciudad de que allí se otorgaba protección a los judíos, así emitió miles de cartas de protección que garantizaban inmunidad a sus portadores.
Posteriormente, Sanz Briz continuó su carrera diplomática: fue destinado a San Francisco y Washington (Estados Unidos), Lima, Berna, Bayona, Guatemala, La Haya, Bruselas y China (1973, donde fue el primer embajador español). En 1976 fue destinado a Roma como embajador de España ante la Santa Sede, donde falleció el 11 de junio de 1980. En 1991, el Museo del Holocausto Yad Vashem de Israel distinguió su acción y reconoció a sus herederos el título de Justo entre las Naciones, inscribiendo su nombre en el memorial del Holocausto. Un libro de Diego Carcedo “Un español frente al holocausto. Así salvó Ángel Sanz Briz a 5.000 judíos.” Recuerda su historia, además un instituto de Enseñanza Secundaria de Casetas (zaragoza) lleva su nombre
Sanz ha pasado a la historia como el Schindler español, aunque, en justicia, a Oskar Schindler debiera llamársele el Sanz Briz alemán. Ya que Sanz Briz multiplicó por cinco la lista de Schindler.


